jueves 07 de junio de 2018

A 100 AÑOS DE LA REFORMA, ENFRENTEMOS la CONTRA REFORMA DE MACRI Y LOS RECTORES

A lxs estudiantes y lxs docentes de la UBA El lunes 11, martes 12 y viernes 15, los docentes universitarios vamos a una nueva jornada de paro con actos, clases públicas y movilizaciones, resuelta por la CONADU Histórica. El 11 y 12, delegaciones docentes y estudiantiles de todo el país se trasladarán a Córdoba, para […]

A lxs estudiantes y lxs docentes de la UBA

El lunes 11, martes 12 y viernes 15, los docentes universitarios vamos a una nueva jornada de paro con actos, clases públicas y movilizaciones, resuelta por la CONADU Histórica.

El 11 y 12, delegaciones docentes y estudiantiles de todo el país se trasladarán a Córdoba, para llevar los reclamos de la universidad a la Conferencia Regional de Educación Superior que reúne a funcionarios del gobierno y a los rectores nacionales.

Hace 100 años, los estudiantes cordobeses protagonizaban la Reforma Universitaria, un proceso de rebelión que transformó radicalmente una universidad clerical, profundamente reaccionaria y anacrónica, conquistando la ampliación del gobierno de la universidad, el fin de la elección de los docentes por el poder político, la autonomía universitaria, esto es, la independencia de la universidad de los poderes del Estado, la Iglesia y el mercado.

Desde entonces, ese proyecto sigue vigente pero también inconcluso: “los dolores que nos quedan –rezaba el Manifiesto con el que daban a conocer la lucha los estudiantes- son las libertades que nos faltan”.

Cien años después, el Gobierno nacional, con el aval de los rectores, pretende llevar una verdadera contra reforma universitaria para transformar regresivamente la universidad pública, gratuita, laica y científica que generaciones y generaciones de estudiantes y docentes defendimos incluso en los momentos más brutales de nuestra historia: desde la noche de los bastones largos, pasando por la intervención fascista de Ottalagano hasta la última dictadura militar.

La reciente declaración de la gobernadora Vidal –que postula que los pobres no llegan a la universidad- no fue un ex abrupto. Días antes, el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, declaró que “tenemos que ir hacia carreras más cortas y ágiles”. Desde el año pasado, y con el rector de Córdoba y a su vez presidente del consejo de rectores, Hugo Jury a la cabeza, se avanza en la implementación del Sistema de Reconocimiento Académico, al que venden como un programa que permitirá cursar materias en distintas universidades.

Ni promover que los “pobres” lleguen a la universidad, ni acortar las carreras para facilitar los estudios y el acceso al título ni beneficiar al estudiante para cursar en varias universidades. El plan del gobierno y de los rectores apunta, en primer lugar, al cierre de universidades y de carreras. Así lo pretenden hacer en Ciudad, donde encuentran una resistencia masiva, con la creación de la Unicaba que lleva a la clausura de 29 institutos de profesorado. Y en segundo lugar, apunta a devaluar el grado gratuito para promover los posgrados arancelados para quienes puedan costearlo.

El diario La Nación tituló recientemente: “Universidad pública: solo 30 de cada 100 alumnos completan sus estudios” (5/05). En la noticia no se planteaba cómo superar el problema sino más bien cómo cristalizarlo. Su autor, un funcionario serial de dictaduras, Alieto Guadagni, proponía que un “puntaje obtenido en el curso de graduación de la escuela media sea el que lo habilite a ingresar, o no, en la universidad elegida”. Es decir, más restricciones. Y concluía: “Acá no se discute la existencia de un arancel para la universidad pública, pero sí la de un fondo de contribución de los mismos graduados”. Es decir, que los graduados paguen su formación.

El gobierno y los rectores quieren profundizar la política universitaria a la que venimos confrontando desde los noventa y que tiene como guión tanto a la Ley de educación superior –vigente desde entonces y convalidad por todos los gobiernos- como a los papers del Banco Mundial y el FMI.

En otras palabras, quieren una universidad con menos estudiantes, menos pública, menos gratuita y al servicio de un mercado cada vez más flexible y precario.

Esto es lo que enfrentamos.

Convocamos a todxs lxs estudiantes y docentes a sumarse a esta lucha por la defensa del salario de los docentes y las becas estudiantiles, por un aumento de presupuesto, por la autonomía universitaria y por avanzar en el gobierno del demos universitario que reclamaban los estudiantes cordobeses, por la defensa de las condiciones de enseñanza y de producción de conocimiento al servicio de las mayorías, por una universidad más pública y gratuita.

Hagamos de la semana del 11 al 15 de junio una gran jornada de protesta por los derechos conquistados y por los derechos que nos faltan.