No es la primera vez que el gobierno de Milei ataca, agravia y amenaza al periodismo. Pero en esta ocasión lanza una amenaza física desde el aparato del Estado, un hecho de enorme gravedad que fuera ya denunciado por sindicatos y organismos de DD.HH.
Atacar a periodistas o, como en otras oportunidades, a docentes e investigadores, revela la naturaleza completamente autoritaria de un gobierno que niega nuestros derechos elementales: al salario, a la salud, a la educación, a la protesta.
Por la libertad de opinión. Contra las amenazas de Milei y su gobierno.

